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Entrevista con Philippe Jannet, de Les Echos

Mon, 2008-03-31 00:00 — WAN-IFRA

Article ID:
5732

Philippe Jannet es director general y responsable de las actividades de Internet y digitales dentro del grupo DI Group (socio de medios de LVMH, accionista del diario económico Les Echos). A sus 48 años, el periodista tiene ya una amplia experiencia en el campo de la edición electrónica. Entre 1983 y 1996, antes de unirse a Les Echos, fue responsable de telemática (ancestro francés de Internet con el Minitel) en el seno de diferentes grupos de prensa (Bayarvvd Presse, Hachette, Le Parisien). Posteriormente, Philippe Jannet dirigió el desarrollo de la página web de Les Echos, fundada en 1996 y pionera de la prensa cotidiana francesa en la red. Lanzada en su origen como suscripción de pago, esta página web combina ahora un sistema de pago por sus contenidos y servicios ‘premium’ con un acceso gratuito a la información más general. El sitio totaliza alrededor de 4,7 millones de visitas y 25 millones de páginas vistas al mes. En septiembre de 2007, Les Echos fue uno de los primeros diarios del mundo en lanzar una oferta de suscripción para e-reader. El pasado febrero, la cabecera amplió, además, su oferta para el móvil. En la dirección m.lesechos.fr, los lectores pueden acceder a la información y a los servicios principales del diario a través de teléfonos móviles y smartphones (Sony Ericsson, Nokia con Symbian, iPhone y BlackBerry incluidos). También se puede consultar Les Echos móvil en la consola portátil PSP.

IFRA: Han pasado algunos meses desde el lanzamiento de sus tres propuestas de suscripción e-paper: una que incluye el lector iLiad de iRex Technologies (precio de suscripción anual al diario + e-reader: 769 euros); otra con el e-reader de Ganaxa (649 euros) y otra que ofrecía el e-paper sin lector (365 euros). ¿Cuál es la oferta que funciona mejor?

Philippe Jannet: Hasta la fecha, hemos vendido algo más de 1.000 suscripciones. La fórmula que mejor funciona es el iRex (700 suscriptores) por varios motivos: la posibilidad de conexión Wi-Fi y el hecho de que se trata de un útil muy completo, ya que se pueden comprar libros, se puede escribir sobre la pantalla, transferir a él documentos Word o PDF desde el ordenador, etc. Nosotros queríamos ofrecer dos categorías de precio, y finalmente, la más cara ha sido la preferida. Contamos con unos cien suscriptores de la oferta sin aparato. Éste es para nosotros el modelo del futuro, porque no queremos necesariamente dedicarnos a vender los aparatos. El desarrollo del e-paper sería una auténtica revolución para la prensa. Con las subidas regulares de los precios del transporte, del papel, etc., éste es el medio de mantenernos en contacto directo con nuestros lectores y suprimir al mismo tiempo una parte de nuestros costes tradicionales.

IFRA: ¿Qué dicen los usuarios?

P. Jannet: Hemos enviado un primer cuestionario de satisfacción a nuestros suscriptores. En general, los lectores están contentos de recibir Les Echos. Lo que más nos solicitan es la posibilidad de recibir otros periódicos en sus dispositivos: quieren un auténtico quiosco e-paper. Hemos recibido algunas observaciones referentes a la ergonomía que hemos tratado de recoger en una nueva versión aparecida hace diez días. En el iRex, los botones de la máquina están en la parte inferior de la pantalla, y nosotros teníamos nuestros botones de navegación por el contenido del periódico en la parte superior, lo que volvía la interfaz global un poco confusa. Ahora hemos colocado nuestros botones en vertical al lado izquierdo. La gente distingue mejor lo que tiene que ver con la navegación del aparato y lo que tiene que ver con la lectura del periódico. Otra cuestión frecuente es la de una mayor autonomía de la batería. Ahora mismo, la batería tiene 12 horas, pero la actualización de los contenidos consume mucha energía, igual que en un teléfono móvil.

IFRA: ¿Incita la oferta de libros a la suscripción?

P. Jannet: Ofrecer libros era el medio de mostrar que la utilización de un e-reader no se limita a la lectura de un diario. Desde que hemos puesto en marcha esta iniciativa hemos recibido la solicitud de numerosos editores de libros que nos han pedido que les ayudemos a ponerlos en formato e-paper. Vamos a colaborar en el desarrollo de una oferta de libros, especialmente en el ámbito de la información profesional. Esperamos que en los próximos meses se nos unan otros editores franceses de diarios y revistas para poder ofrecer un quiosco de verdad. En contra de lo que se podría pensar, los libros no disponen de los medios de marketing necesarios para convertirse en el motor de desarrollo del e-reader. Los periódicos aportan la actualización y la fuerza de marketing para que se vendan los aparatos.

IFRA: En Estados Unidos, Amazon ofrece en su Kindle una suscripción a Les Echos por 116 euros al año. Esta oferta desafía a la competencia, si se la compara con las demás ofertas de suscripción a Les Echos. ¿Será sostenible cuando Kindle haya resuelto sus problemas de producción y desembarque en Europa?

P. Jannet: Hemos intentado ser coherentes con nuestras tarifas de suscripción. Hoy, con 365 euros sin el aparato, la suscripción al e-paper es la misma que la suscripción a la versión web + móvil. Con Amazon esto es más complicado porque han querido decidir ellos mismos la tarifa a la que se ofrecerían los periódicos. La oferta está limitada a Estados Unidos y la versión de Les Echos para Kindle no tiene nada que ver con la que ofrecemos nosotros. Amazon muestra los artículos uno detrás de otro, sin jerarquía de información y sin actualización. Es un enfoque libresco, que es su oficio. Lo que han hecho es muy ambicioso, y yo lo admiro, pero en mi opinión todavía no está del todo maduro. Si, efectivamente, Kindle llega a Europa –como sostienen algunos rumores-, nos adaptaremos. Para su debut, Amazon quería una especie de vitrina internacional. Al principio les dimos bastantes quebraderos de cabeza, porque queríamos proponer nuestra maqueta e-paper, pero ellos no consiguieron hacerlo, no porque no quisieran sino porque era en efecto demasiado complicado para ellos.

IFRA: ¿Es tan difícil producir una maqueta e-paper?

P. Jannet: Nosotros sacamos el XML de nuestro sistema editorial o del de la web, y hemos creado un procesador XSLT que nos permite transformar XML en el formato deseado y después, en PDF. El resultado es una maqueta atractiva. No podíamos trasladar el ordenador íntegramente al iRex, no tenía sentido. Por eso reflexionamos en función de la máquina; preparamos una maqueta y los artículos pasan por este procesador cada vez que hay una actualización. No es otra cosa que lo que se hace al concebir una página web. Ahora bien: hay que admitir ciertas limitaciones, porque, lógicamente, en el e-paper no se dispone de la misma serie de funciones. Lo más importante es ofrecer un contenido bien organizado; nosotros hemos intentado conservar esta noción de servicio para los lectores.

IFRA: ¿Cree que los móviles del tipo iPhone y sus aplicaciones e-reader destronarán las demás iniciativas en materia de lectores electrónicos?

P. Jannet: Creo que no. Yo, por ejemplo, leo algunas veces Les Echos en mi iPhone, pero la retroiluminación y el modo de navegación hacen que no se pueda leer durante demasiado tiempo. Lo que la gente compra cuando compra nuestros periódicos es también la clasificación de la información que les proponemos. En un teléfono móvil esto es más complicado. Lo que nos interesa del e-reader, aun si estamos convencidos de que estos aparatos serán diferentes el día de mañana, es la tecnología con una pantalla más grande que la de un móvil y, sobre todo, sin retroiluminación. El confort de lectura es increíble. Cuando las grandes marcas adopten esta tecnología e-paper, lo cual ya está sucediendo, estas herramientas se desarrollarán muy rápido

. El valor añadido es evidente. El iPhone no es más que un teléfono adicional con un aspecto y un marketing fantásticos. Pero eso es todo. Hace poco, unos representantes de grandes operadores móviles me explicaban que sus clientes utilizaban el smartphone para enviar sus mails o tomar notas, pero que tenían un móvil para llamar por teléfono. Con el e-paper sucede un poco lo mismo. Hay que darle tiempo para que se establezca. Su mejor baza es esta pantalla revolucionaria y no me sorprendería en absoluto que los fabricantes de ordenadores se inspiraran en ella. Hoy día, estas máquinas son algo gruesas debido a la batería y a los componentes electrónicos, pero me puedo imaginar que el día de mañana batería y componentes estén en el PC y sólo haya una fina lámina sobre la que trabajar. No me sorprendería que grandes grupos como General Electric, Samsung o Philips tengan ya proyectos en esta dirección.

IFRA: ¿Cómo ve el futuro de estos nuevos modos de lectura? ¿Qué tecnologías sigue de cerca? ¿Cree que un formato universal podría volver menos ‘propietarios’ a los lectores e-reader?

P. Jannet: El formato universal ya existe. Es el XML con una indexación destinada a reforzar la totalidad de la oferta. Seguimos de cerca lo que puede ofrecer Adobe. Pero los programas Flex y Ajax son a veces tan avanzados que Google se convierte en un obstáculo. Ahora mismo Google no reconoce lo que está en Flash o en Ajax o en PHP dinámico, lo cual a la postre supone un obstáculo. Y para los editores, es fundamental que Google pueda acceder a los contenidos. Los e-readers quieren hacerse más atractivos de aquí a finales de año. Las pantallas no serán en color porque esto es aún demasiado caro. Los aparatos del fabricante chino Jinke son muy interesantes. El formato A 4 de Nemoptic también resulta seductor y continuamos atentos al desarrollo de las pantallas ligeras de Polymer Vision. Se está produciendo una interesante competición, y los editores serán los más beneficiados. El precio bajará si aumenta la demanda. Creo que el precio real de uno de estos dispositivos se situará en torno a los 200 euros. (Nota: en lugar de los 400 euros actuales). Si tenemos una oferta con varios diarios, el precio será menos problemático.

IFRA: Sus periódicos son accesibles en casi todos los formatos. ¿Implica mucho trabajo la preparación de los datos para los diferentes productos (además del papel)? ¿Han encontrado el medio de automatizar ciertos procesos de realización?

P. Jannet: Todo está automatizado. Formamos parte del sistema editorial de Les Echos (Nota: Wedia), un sistema que hemos desarrollado en función de nuestras necesidades. Nuestro equipo informático interno y el equipo web del periódico han conseguido un XML muy limpio. Además, trabajamos con la empresa SDV plurimedia que nos ayuda a adaptar los XSLT. Hoy día ya no resulta complicado automatizar un flujo de producción.

IFRA: ¿Qué soportes de difusión digital debería favorecer un editor más modesto que quiere ofrecer la posibilidad de lectura móvil de su periódico?

P. Jannet: No hay porqué elegir un único soporte. Nosotros no tenemos elección: tenemos que estar disponibles para nuestros lectores estén donde estén y siempre que necesiten nuestros contenidos. Si el XML está bien estructurado desde el principio, no supone esfuerzo alguno poner los contenidos en un móvil, en un sitio web o en una versión e-paper. Tenemos que mantenernos en contacto con nuestros lectores. Creo que hay que evitar, por ejemplo, tener intermediarios como los proveedores de telefonía móvil. Hay que mantener un contacto directo. Con Internet e Internet móvil hemos obtenido ese contacto directo, y con el e-paper aun más. Los operadores de telefonía móvil intentan ganarse a los abonados, hay que tener cuidado con esto.

IFRA: ¿Cómo ve el futuro de productos e-paper como los que propone NewspaperDirect o Pressmart? ¿Cómo ve sus avances (quiosco digital, formatos publicitarios interactivos)? ¿Le parecen adecuadas estas herramientas para Les Echos?

P. Jannet: Para mí el verdadero e-paper se lee en un e-reader. Los otros formatos son ediciones digitales en un PC. Nosotros ofrecemos estas ediciones digitales, pero no son la gran revelación y no son lo que los lectores demandarán en el futuro. Es un riesgo, además, introducir a un intermediario. Yo prefiero vender directamente.

IFRA: ¿Cree que también los anunciantes pueden encontrar su lugar en estos nuevos espacios de lectura? ¿Se cuentan los lectores del ‘diario digital’ a la hora de calcular la difusión?

P. Jannet: La integración de la publicidad no es un verdadero problema. Nos dimos cuenta de que en nuestro e-reader hacía falta un número menor de anuncios que fueran, sin embargo, más visibles, más grandes. Y modificamos su presentación en función de esto. También hemos creado un software que permite instalar anuncios en las páginas, algo parecido a lo que se utiliza ya para poner anuncios en Internet. Esto obliga al anunciante a ofrecer una mini-web o un publirreportaje para explicar su producto. Nuestros lectores e-paper son muy interesantes en términos de perfil económico, así que atraemos a ciertos anunciantes. Pero el e-paper no cuenta para la OJD porque difiere demasiado de la versión impresa. La publicidad en el e-paper, o en el teléfono móvil, se encuentra en la misma situación que Internet hace diez años: hará falta aún algo de tiempo para que los anunciantes estén preparados.

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